¿El herpes de la culebrilla puede matar?

Herpes Zoster
Imágen por Fisle via Wikimedia Commons (Fuente)

El herpes zóster o “culebrilla” es una dermatosis vírica causada por el VZV (virus varicela zóster) así denominado por ser el responsable causal de ambas infecciones.

Al parecer, el virus de la varicela puede permanecer en estado latente en los ganglios nerviosos dorsales o craneales desde que se contrae en edades infantiles y reactivarse muchos años después. Afecta de forma preferente en edades adultas o seniles, aunque puede presentarse en pacientes que presenten un déficit inmunitario (defensas muy bajas) por enfermedades internas, tratamientos intensos con corticoides, con quimioterapia o con inmunosupresores, en pacientes trasplantados, patologías tumorales como linfoma de Hodgkin o leucemia, SIDA, etc.

La enfermedad se manifiesta inicialmente mediante pródromos (avisos) en los que el paciente presenta molestias dolorosas de variable intensidad en ausencia de síntomas cutáneos, razón por la que se atribuyen a dolores reumáticos o de sobreesfuerzo y, al paso de las horas, aparecen las típicas lesiones eritematovesiculosas (rojez y vejiguillas de liquido) de frecuente localización torácica (cuello, nuca, pecho, espalda o costado) acompañadas de algias (dolor) que puede llegar a ser particularmente intenso. Es bastante infrecuente que la dermatosis afecte a otras zonas del cuerpo, como cara, cráneo, miembros o área genital.

Raras veces provoca una sintomatología general importante con naúseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre, cefaleas y malestar general. Tal circunstancia se ve favorecida por ciertas características como la localización y extensión de las lesiones en zonas de alta sensibilidad sensitiva, como cabeza y cara (zóster craneal, oftálmico, auricular), la edad avanzada y la situación general del paciente.

Las lesiones del zóster suelen evolucionar a lo largo de varios días y desaparecen al cabo de pocas semanas: las pequeñas ampollitas herpetiformes se van secando, se recubren de una costra adherente y, tras desprenderse por sí solas, dejan un área cutánea sonrosada.

La complicación más severa de esta dermatosis, que no es mortal (aunque puede complicarse y ser fatal en pacientes con enfermedades de extrema gravedad), es la neuralgia postherpética, un cuadro extremadamente doloroso que suele presentarse en edades seniles y que es provocado por la inflamación de los raíces nerviosas sensitivas que asientan en el área cutánea afectada.

Por supuesto, según la zona corporal implicada en el proceso (cara, cuello, cuero cabelludo…), la neuralgia es más intensa y duradera y puede acompañarse de trastornos sensoriales de gran severidad como alteraciones visuales, auditivas, olfativas, intensas cefaleas, desorientación, etc, que pueden llegar a precisar ingreso y atención médica hospitalaria en una Unidad del Dolor.

El tratamiento contempla medidas externas con una higiene focal adecuada, aplicación de antisépticos y eventuales cremas antibióticas. Es fundamental la terapia oral precoz con fármacos antivíricos (aciclovir, valaciclovir, famciclovir) que deben ser administrados lo antes posible para prevenir complicaciones. La cuidadosa supervisión del Médico de Familia o del Dermatólogo, así como del personal auxiliar de enfermería son fundamentales.