Caso clínico tratado por el Dr. Pozo.
Se trata de una paciente de 69 años, soltera y docente jubilada. En tratamiento por hipertensión arterial moderada y hernia discal.
Acude a consulta por presentar en dorso de mano derecha una lesión máculoirritativa del tamaño de una moneda pequeña. Inicialmente se trataba de una mancha amarronada que se cubrió en pocos meses de escamocostras finas y que se hace rojiza en ocasiones, sobre todo al utilizar productos de limpieza en las labores de la casa. Nuestra paciente manifiesta cierta intolerancia a la exposición solar, quemándose con cierta facilidad cuando acude a la playa.
Con el diagnóstico presuntivo de queratosis actínica en fase irritativa, iniciamos una terapia local con imiquimod en aplicación vespertina. A los veinte días acude a revisión bastante preocupada por el “empeoramiento” de su proceso, instruyéndosele de forma precisa y cuidadosa de la normal y necesaria respuesta irritativa de la terapia en las primeras semanas y procediendo a la aplicación secuencial del inmunomodulador local.
Posteriores revisiones efectuadas algunas semanas después evidencian una notable mejoría de un proceso que debe ser tratado de forma resolutiva por su potencial transformación maligna.