Caso clínico tratado por el Dr. Pozo: Paciente de 62 años de edad que presenta, desde hace varios días, una lesión eczematosa que ocupa toda el área maleolar derecha. Al parecer, su médico de familia le prescribió una crema antiinflamatoria para un ligero esguince de tobillo que la enferma se aplicó antes de salir de excursión al campo coincidiendo con una jornada muy soleada. Manifiesta que, hace varios años, presentó un episodio parecido ante circunstancias similares. La reacción foto-tóxica de contacto a medicamentos locales es un motivo particularmente frecuente de consulta dermatológica en la época estival. Las cremas y pomadas antialérgicas, antibióticas y antiinflamatorias muestran una elevada incidencia de respuestas fotoalérgicas y fototóxicas, motivo por el que su uso debería estar controlado y restringido en esta época del año. Nuestra paciente fué tratada con un corticoide suave en las noches y un fotoprotector durante el día, resolviéndose de forma satisfactoria el proceso a las dos semanas de terapia.
Caso clínico tratado por el Dr. Pozo: Se trata de un varón de 19 años, hijo único y estudiante, que no presenta antecedentes personales ni familiares de interés y que acude a nuestra consulta dermatológica por presentar, desde hace dos años y medio, una serie de lesiones pápulo-pustulosas y nódulo-quísticas en área facial que mejoran en los meses de verano. Ha seguido diversos tratamientos tópicos (eritromicina, peróxido de benzoilo, compuestos azufrados,…) y generales (tetraciclina clorhidrato, minociclina, doxiciclina,…) obteniendo mejorías parciales, fugaces y pasajeras. Iniciamos terapia oral con isotretinoina, a la dosis de 40 mg/diarios objetivándose una mejoría discreta a las cuatro semanas. A partir de los tres meses, coincidiendo con la época estival, se reduce la dosis a una sola toma vespertina de 20 mg. El paciente sigue mejorando progresivamente por lo que es dado de alta a los 7 meses de iniciada la terapia. Nota al lector: el tratamiento con isotretinoína debe ser prescrito y administrado bajo estricto control del Dermatólogo por sus potenciales efectos secundarios.
Caso clínico tratado por el Dr. Pozo. Se trata de una paciente de 69 años, soltera y docente jubilada. En tratamiento por hipertensión arterial moderada y hernia discal. Acude a consulta por presentar en dorso de mano derecha una lesión máculoirritativa del tamaño de una moneda pequeña. Inicialmente se trataba de una mancha amarronada que se cubrió en pocos meses de escamocostras finas y que se hace rojiza en ocasiones, sobre todo al utilizar productos de limpieza en las labores de la casa. Nuestra paciente manifiesta cierta intolerancia a la exposición solar, quemándose con cierta facilidad cuando acude a la playa. Con el diagnóstico presuntivo de queratosis actínica en fase irritativa, iniciamos una terapia local con imiquimod en aplicación vespertina. A los veinte días acude a revisión bastante preocupada por el “empeoramiento” de su proceso, instruyéndosele de forma precisa y cuidadosa de la normal y necesaria respuesta irritativa de la terapia en las primeras semanas y procediendo a la aplicación secuencial del inmunomodulador local. Posteriores revisiones efectuadas algunas semanas después evidencian una notable mejoría de un proceso que debe ser tratado de forma resolutiva por su potencial transformación maligna.
Caso clínico tratado por el Dr. Pozo. Varón sano de 22 años, estudiante, es el menor de tres hermanos. Desde los 14 viene padeciendo de acné, al igual que otro de sus hermanos. Ha seguido diversos tratamientos que, al igual que los baños de mar y de sol, han ido aplacando su sintomatología. Refiere que,en los últimos tres años, sus lesiones han cambiado de aspecto y se han hecho más inflamatorias, dolorosas y persistentes. Tras la visita a varios Dermatólogos acude a mi consulta presentando en línea mediotorácica anterior varios elementos nóduloquísticos y alguna lesión distrófica cicatricial (imagen 1). Al parecer, la terapia con isotretinoína que ha seguido durante año y medio no ha resuelto su problema de forma satisfactoria. Como vemos en la imagen 2 aplicamos infiltraciones locales con corticoides diluidos en suero fisiológico mediante Dermojet cada diez días, inicialmente, espaciando la terapia de forma lenta y progresiva según vamos comprobando (imagen 3) una evolución favorable de las lesiones. Los resultados del tratamiento han sido satisfactorios(imagen 4) apreciándose una mejoría importante del proceso lo cual nos ha permitido retomar la terapia con ácido 13-cis-retinoico que había sido desechada inicialmente por la falta de respuesta. En la actualidad el paciente [...]
Caso clínico tratado por el Dr. Pozo. Mujer de 58 años que trabaja como jornalera en las labores del campo. Su médico de cabecera la está tratando por una ligera hipertensión arterial e hipercolesterolemia. Esposo y tres hijos sanos sin antecedentes de interés. Acude a consulta dermatológica por presentar, desde hace unos dos meses, una lesión abultada en antebrazo que atribuye a alguna picadura accidental con algún arbusto espinoso en sus faenas como labradora. A la inspección dermatológica se evidencia lesión tumoral del tamaño de una avellana y forma hemiesférica, con un área central deprimida o crateriforme cubierta de un tapón queratósico. Los bordes son eritematosos y telangiectásicos y la tumoración ha mostrado un patrón de crecimiento rápido. Refiere ausencia de molestias subjetivas a excepción de un ligero escozor de carácter ocasional. Su médico de cabecera la ha recetado una pomada antibiótica que no le ha sido de ninguna utilidad. Se decide realizar una exéresis amplia de la lesión con una biopsia que confirma la sospecha diagnóstica de queratoacantoma.